indeleble

La esperanza no era más que un sueño lejano, la mascara que había aprendido llevar era una muestra del augurio al que era sometida día a día, el fin era tan inevitable como el mismo dolor, lo había aprendido al pasar de los tiempos. La muerte se sumaba a su gran lista de deseos con la esperanza de que ésta culminara con el tormento ejercido por su cuerpo y mente. El suponer que éste sería su fin le provocaba una gran euforia y excitación nunca antes experimentada.
Susurrando para sus adentros con los rojos labios que poseía una despedida, interrumpió en la calma y el silencio predominante en aquella vía ahora desolada con un grito desesperado que anunciaba claramente lo que estaba a punto de avecinarse.
-“el fin, el único que podre merecerme” -pronuncio ahogadamente
Subiéndose a la parte más alta de un puente a medio construir no era difícil adivinar su destino, Las imágenes de un pasado no tan distante la invadieron  nublando su mente, Se había transformado en una pequeña de cinco años, brindándole una clara imagen de lo que solía ser; su madre se encontraba sonriendo orgullosamente mientras ponía en su cuerpo el pequeño traje rosa.
Las lágrimas bajaban por sus mejillas ante aquel recuerdo, sin ningún deseo de detenerlas, la ahora joven se encontraba pasmada ante los escasos recuerdos de una infancia feliz. El saber que su vida se había convertido en tan corto tiempo en oscura y fría no ayudaba a aclarar su mente.
Los blancos pies vestidos en aquellos tacones escarlatas que dispuso usar para la triste ocasión temblaban nerviosamente, no era fácil para ésta digerir que con un solo mando podría acabar con la estancia en aquel mundo que consideraba el mismo infierno. Se sentía alterada, deseosa pero sobre todo esperanzada: Este seria su fin el que de mil y una forma imagino que llegase.

Sabía que no habría palabras de despedidas, ningún adiós, ningún te quiero… algo, una mínima cosas que la hubiera retenido, alguna excusa para quedarse. Sus mejillas ya mojadas por sus amargas lágrimas mostraban el rojo proveniente de la lucha interna por desaparecer, sabía que trataba de aplazar el fin, porque aunque siempre lo espero nunca pensó vivirlo.

-“¡Cobarde! No eres más que una cobarde” -  pronuncio con tanto veneno como su existencia se lo permitía – “estás aquí era todo lo que querías, y no eres capaz de simplemente terminar con todo esto, ¡cobarde!” 

Recordó la carta que la había hecho considerar ir hasta aquel lugar desolado para terminar con su en cierto modo corta vida.

Mi querida niña, no existen palabras que expresen todo el amor que siento por ti, eres mi vida y siempre la serás por eso no pude decirte a lo que me estaba enfrentando hace ya mucho tiempo. Los desmayos, olvidos y algunas cosas más nunca fueron parte de madurar como te había hecho entender, estos pertenecían a una enfermedad que me estaba azotando día a día.
Sabía que pronto seria mi muerte, el cáncer que comenzó simple y frágil había avanzado tan rápidamente que incluso los médicos no pudieron hacer nada para detenerlo. Pero no quiero que te preocupes mi querida hija, me siento dichosa de que esta etapa tormentosa aunque feliz haya terminado, sé que no es justo que en esta carta te de a enterar mi augurio e incluso mi muerte.

Eres mi pequeña siempre lo serás y quiero que cuando me haya ido goces de la vida con tanta alegría como siempre lo has hecho, no pienses en el pasado, no es más que un hecho tormentoso, quiero que veas al futuro y pienses lo feliz que serás.

Te quiere, Tu madre.


Los cristales llamados lagrimas rebosaron en sus mejillas, su madre el ser que más quería había desaparecido dejando un rastro de dolor a su paso, sabia que la estaba defraudando pero toda la situación se había salido de su control a tal punto que no podía manejarla, sin siquiera ver el feliz futuro que su madre prometía.

Las plegarias que le pedía aún ser que en este momento no era capaz de creer, nunca habían llegado, la salvación nunca se vio en su frontera ni siquiera cuando todos los que conocía decidieron expresar que podía contar con ellos que tenía su apoyo y compresión, ni siquiera cuando supo que la oportunidad que tanto había deseado, comenzar su carrera como artista, había sido aceptada. La pérdida de ese ser el cual era el único en quien confiaba, el único que le brindaba la completa felicidad y apoyo no era tan fácil de superar como en la boca su madre había sonado. Lo había intentado, nadie podía negarlo, pero la soledad que el mundo le brindaba era incluso más dolorosa que la propia muerte de ésta.

No podía aguantarlo más, éste tendría que ser su fin, su último suspiro, el último día en aquel doloroso mundo. Estaba harta de pretender que era suficientemente fuerte para lidiar con esto, no lo era y ya no estaba aterrada a lo que podría suceder después.

Con esto, sin ninguna despedida más, se lanzo a la oscuridad, su blanco cuerpo se elevo y  ésta la recibió con tanta desesperación, por fin reclamandola suya, cerro sus ojos y la oscuridad eterna acompaño su caída


“El pasado es historia. El futuro, un misterio. El aquí y ahora es un regalo. Por eso se llama presente.”


-LMHM

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